Cuento: Álex en el planeta rojo | Bosque de Fantasías

Cuento: Álex en el planeta rojo

Cuento: Álex en el planeta rojo



CUENTO DE KARLA BARBOZA (Caracas, Venezuela) de 19 años

Álex en el planeta rojo



Álex era un niño muy inteligente que amaba el espacio exterior. Su sueño más grande era pasear fuera de la órbita terrestre y mirar con sus propios ojos el espacio exterior. Así que, un día se sentó para escribir una carta a la central espacial.

Pasó mucho tiempo y Álex casi había olvidado la carta, así que cuando despertó aquella mañana de abril pensó que sería como cualquier otro día: bañarse, vestirse, desayunar e ir a clase. Pero cuando recogió el correo por la mañana y se sentó en la mesa con su papá y su mamá a ver las cartas que habían llegado, se quedó sorprendido de ver un sobre con su nombre de parte de la estación espacial de la ciudad.

Sin tardar abrió emocionado el sobre y pidió a su mamá que leyera lo que ponía dentro. Mamá, un poco extrañada, comenzó a leer tranquilamente y, a medida que leía más, parecía más sorprendida y emocionada.

  • “Has ganado un viaje para tres personas, dando una vuelta por el espacio exterior, Álex”- Leyó emocionada- ¡Tu sueño se hizo realidad, serás un astronauta de verdad!

Álex casi no podía creerlo. Cuando llegó al colegio le contó a todos sus amigos aquello, pero nadie quiso creerlo puesto que no le daban aquellos premios a un niño solamente por escribir cartas y enviarlas a la sede espacial de la ciudad. Pero aquello era cierto, la carta estaba en casa y Álex no decía mentiras, así que no discutió y siguió jugando con sus compañeros. Cuando llegó a casa junto a su papá a la tarde, mamá había hecho ya las maletas para ir a la sede, ¡el viaje era a la mañana siguiente!

Todo el camino Álex fue soñando despierto. ¿Cómo se sentiría en el espacio? “¡Lo sabré mañana!” – Pensaba sonriente. Casi no podía creer su suerte…, nunca imaginó que enviando una carta permitirían que volase junto a sus padres. Como le decía su nana, “tocar la puerta no es entrar”. Es decir, que intentar las cosas nunca está de más, puesto que nunca sabemos lo que puede ocurrir.

Aquella noche casi no pudo dormir, y a la mañana siguiente, cuando vestido de astronauta con sus guantes, botas y casco espacial, se vio sentado en el cohete, aún seguía pensando que aquello era un sueño. Entonces la cuenta regresiva comenzó y, sin sentir miedo, Álex cogió la mano de su mamá y miró por la ventanilla. Cuando despegaron, el paisaje pasó rápidamente y, en unos minutos, ya estaba en pleno espacio camino a Marte.

Observó al planeta hacerse más pequeño con estrellas por todas partes. La vista era increíble y Álex sintió por fin que aquello era real: su sueño más grande hecho realidad. Contento, tomó algunas fotos con su mamá y su papá para recordar aquel momento. Pues, mientras estés respirando nada es imposible.

 

planeta marte

Publicado el

febrero 1, 2016

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