Cuento: La hormiguita blanca | Bosque de Fantasías

Cuento: La hormiguita blanca

Cuento: La hormiguita blanca



Nuevo cuento, inventado y contado por Pilar Holguín González, para el colegio Pablo Picasso (Canillas-Madrid, España), con la valiosa colaboración de Sonsoles, “la profe”, y de los peques de la clase de 4ºB que hicieron del cuento unos preciosos dibujos. ¡Gracias a todos!



LA HORMIGUITA BLANCA



La hormiga Margarita sale todos los días la primera del hormiguero para buscar comida y ayudar a sus compañeras. Esta mañana se ha encontrado un huevo en el camino que, seguro, se han olvidado de meter las cuidadoras de los huevos.

  • ¡Qué descuidadas son algunas de mis hermanas! Volveré a llevarlo dentro- Exclama Margarita.

Y con mucho cuidado, coloca al pequeño en el montón.

Pasados unos días empiezan a asomar las cabecitas menudas y, ¡oh! ¡Sorpresa!: Margarita queda con la boca abierta. ¡Del huevo que ella encontró sale una hormiga blanca! Es muy graciosa pero, rara, rara.

Por los comentarios que escucha Margarita, decide cuidar de esa pequeña como si de su hija se tratase: « ¡Qué hormiga más paliducha!», «Pero si está descolorida, es un poco feucha»…

  • Se llamará Blanca- Dice Margarita -Y a partir de este momento, está a mi cuidado.

Pero pasan los días y Blanca no quiere salir del hormiguero. A ella, lo que le gusta, es hacer túneles que lleguen a la alacena donde se guardan las provisiones. Margarita le explica entonces cómo funciona el hormiguero:

  • Mira, Blanca. ¿Esa hormiga tan grande y gordita que tiene alas? Pues es la reina y es la que pone los huevos. Los que están a su alrededor son los machos y también tienen alas; aunque los veas pequeños, son adultos.
  • ¿Y nosotras qué hacemos?
  • Las hembras, que somos las más numerosas, agrandamos el hormiguero, lo defendemos si es atacado, cuidamos a la reina y de las crías y, sobre todo, nos encargamos de llenar la alacena para el invierno.

Aquella misma noche Blanca tomó una decisión: ¡ella no era como las demás hormigas! Y, cuando todas dormían, se preparó una mochila con el pellejo de un guisante y salió del hormiguero. Llevaba andando un ratito cuando le cayó la primera gota de la tormenta que se había desencadenado. Para ella esa gota era tremenda, y se vio obligada a refugiarse en una montaña de barro que se encontró a pocos metros del hormiguero. Estaba llena de pequeños agujeros y decidió buscar refugio dentro. Caminó y caminó y, de repente, se vio rodeada de hormigas blancas como ella que se afanaban en hacer túneles por donde entraba aire para su reina.

  • ¡Vamos, holgazana! ¡A cavar!
  • Perdona, pero ¿qué raza de hormiga somos?
  • ¡Ja, ja, ja! Vaya con la despistada…Somos termitas.

Y salió corriendo Blanca hacia uno de los agujeros y, por si acaso era oída por su protectora, gritó:

  • ¡Margaritaaaaaaaaa, soy una termitaaaaaaaaaaaaaaa!

la hormiga blanca

Publicado el

mayo 31, 2016

1 Comentario

  1. MaryCarmela

    Lo que yo te decía esta mañana de la ubicación. Jjjjj Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Jjj.

    Responder

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