CUENTO INFANTIL: Copito y su amiga la Luna | Colaboraciones

Cuento infantil: Copito y su amiga la Luna

Cuento infantil: Copito y su amiga la Luna

Copito y su amiga la Luna

 

Hoy os traemos un nuevo y precioso cuento escrito por Rossy Celeste Servin Ramírez, de 35 años, natural de Ciudad los Reyes en Michoacán, México. Se trata de una dulce historia protagonizada por un osito polar que Rossy quiere dedicar a su pequeño: “Con todo mi amor para mi hijito hermoso Marco Sebastián”:

 

Érase una vez un pequeño osito blanco llamado Copito, era muy pequeño, más pequeño que los demás ositos de su familia, pero le encantaba pensar en grande.

Uno de sus más grandes sueños era poder ser tan grande que pudiera alcanzar la Luna.

Por las noches, desde su camita, pasaba horas viendo la Luna a través de su ventana, pensando en cómo sería tocarla:

  • ¿Se sentirá como algodón de azúcar? ¿o será que es fría como el hielo? ¿se sentirá como la gelatina? Será de queso como dicen en los cuentos, o tal vez es de peluche igual que yo.- Pensaba Copito cada noche hasta quedarse dormido.

COPITO-LUNA-CUENTO

Al despertar en lo único que pensaba era en que pasaran rápido las horas del día para volver a ver a la Luna al anochecer. Y así, un día le dijo a su papá oso que de regalo de cumpleaños quería un avión tan veloz y poderoso que pudiera llegar hasta la Luna.

Papá oso le explico que aunque tuviera un avión, o incluso un cohete, no podría tocar la Luna pues el traje de astronauta no le dejaría. Entonces le pidió a mamá osa que le comprara muchos globos para amarrarlos a una canastita y poder llegar hasta la Luna. Y mamá osa le explico que antes de llegar a la Luna los globos explotarían y caerían hasta el suelo. Quizá su sueño nunca se haría realidad…, pensó tras ello el pequeño osito Copito. Tal vez nadie entendía cuánto deseaba poder tocar la Luna, o tal vez era tan pequeño que nadie creía que algún día lo lograría. Copito estaba muy triste, y estaba a punto de olvidar su más grande deseo, pues por más que él lo intentaba era imposible cumplirlo.

Un día Copito se fue a caminar por el bosque. Se alejó lo más que pudo de su casa, pues no quería que los demás ositos vieran que estaba llorando, se detuvo en la orilla del lago y se inclinó a llorar. La noche ya había llegado sin que él se diera cuenta y la Luna, que tanto amaba, ya estaba en lo más alto del cielo.

Las lágrimas de Copito caían en el lago y hacían que el agua se moviera y formara ondas. Y cuando Copito se dio cuenta de que en el lago se reflejaba algo luminoso y tan hermoso, se secó los ojitos para verlo mejor. Entonces el agua del lago quedó completamente quieta y Copito pudo ver reflejada la Luna en el agua cristalina.

Con un poco de miedo, pero con mucha emoción, metió su pequeña patita peluda en el lago y, para su sorpresa, su más grande anhelo se hizo realidad: ¡por fin pudo tocar la Luna! Era fría y mojada, pero también muy suave, justo como él la imaginaba.

Desde ese día, y cada noche, Copito el pequeño osito puso un vasito con agua del lago en la orilla de su ventana y esperó a que su amiga la Luna saliera para poderla tocar. Algunas veces la Luna estaba llena y tan redonda y grande que apenas cabía en al vasito. Otras veces la Luna menguaba y formaba una gran y brillante sonrisa en lo más alto del cielo, señal de la gran amistad de la Luna y del más pequeño, tierno y peludito osito blanco… ¡Copito!

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