CUENTO INFANTIL: Una amistad poderosa | Bosque de Fantasías

Cuento infantil: Una amistad poderosa

Cuento infantil: Una amistad poderosa

Una amistad poderosa

 

Matías y Tomás eran dos grandes amigos que vivían en el mismo vecindario. Siempre estaban juntos y hacían toda clase de cosas divertidas, pero si había algo que les unía más que cualquier cosa era su amor por los superhéroes. A menudo se sentaban por las tardes frente al televisor y veían películas de Spiderman, de Superman y de Batman, y juntos soñaban con salvar a los más desfavorecidos y con luchar contra el mal.

Una vez en Carnaval, Matías se disfrazó de Superman y Tomás de Batman, y fue el mejor Carnaval del mundo entero. Aunque eso sí, aquel día sus padres tuvieron que luchar mucho para que dejaran de usar sus trajes de héroes, porque los pequeños no se los querían quitar…¡ni con agua caliente! Y aun así les quedaron ganas de luchar contra el mal cuando llegaron las vacaciones, y encontraban cada día la oportunidad perfecta para convertirse en una fuerza del bien en la lucha contra el mal, como los auténticos superhéroes.

Un domingo, a medio día, ambos se colocaron sus trajes y se pusieron a recorrer el vecindario en busca de personas o animales indefensos a los que salvar. Muy pronto se encontraron con un gato atrapado en la rama de un árbol y Matías, emocionado, hizo su pose favorita de Superman y dio un fuerte gritó:

  • ¡Esto es un trabajo para Superman! —Al decir su frase, Matías extendió el puño y comenzó a hacer ruidos simulando su propio vuelo.
  • ¡Alto! —gritó Tomás enojado— ¡Esto es un trabajo para Batman!
  • ¡Claro que no! Superman puede volar, así que solo él puede salvar al gatito —Respondió Matías cruzándose de brazos.
  • Pero Batman tiene súper herramientas que le ayudan a escalar lugares… ¡Ja! —Replicó Tomás señalando su cinturón.

UNA-AMISTAD-PODEROSAY de esa forma continuó la discusión. Matías insistía en que él, que era Superman, era quien debía salvar al gato. Tomás le contradecía recordándole que él, que era Batman, estaba mejor cualificado para dicha tarea. Pero llegó un momento en que la discusión se puso tan acalorada que ambos niños se separaron totalmente enfadados. Tomás se fue a casa y Matías también, y ese día no se hablaron más y al siguiente tampoco. Fue al tercer día cuando la mamá de Tomás, confundida, llamó a la mamá de Matías para preguntar por qué sus hijos no se habían reunido esos días y, como eran también muy amigas, trazaron un plan para volver a juntar a los dos amigos:

  • ¿Por qué estamos en casa de Matías? —Preguntó Tomás apretando un poco la mano de su mamá.
  • Ya lo verás —Dijo mamá, y juntos entraron en casa de Matías.

Muy pronto estuvieron los cuatro sentados en el salón: Matías y su mamá en un sofá y Tomás y su mamá en otro. La primera que habló fue la madre de Matías, y lo hizo tranquilamente preguntando por qué dos grandes amigos estaban peleados de esa forma. Tomás explicó el conflicto acalorado, tras lo cual se cruzó de brazos y arrugó la cara graciosamente.

  • Es normal que los amigos peleen de vez en cuando, incluso los súper amigos, pero lo más importante es contarle al otro cómo se siente uno y pedir disculpas si es necesario—Explicó la madre de Tomás dándole un empujoncito a su niño para que se animara.
  • Pues me sentí mal porque querías rescatar al gato tú solito —explicó Tomás—, y Superman es un gran superhéroe y puede volar, que es una ventaja que mi Batman no puede superar- Dijo finalmente Tomás algo apesadumbrado.
  • Pero Batman tiene un cinturón lleno de cosas increíbles y es muy valiente —dijo Matías acercándose a su amigo—. Pero yo quería mostrarte que soy valiente como tú y salvar también al gatito.
  • Lo siento mucho —Se disculpó Tomás.
  • Yo también lo siento mucho —se disculpó Matías.

Tras esto se dieron un gran abrazo y todo estuvo muy bien por unos segundos, antes de que sus mamás preguntaran por el gato y se dieran cuenta de que lo habían olvidado de tanto discutir. Entonces los cuatro juntos corrieron a buscarle a la rama, pero al llegar no había nada, ni un solo ruido. Afortunadamente, el gato se encontraba lamiéndose las patas en el patio de una casa cercana.

  • Es que los gatos son muy buenos escalando —Dijo Matías.

Riéndose, y con todas las diferencias ya solucionadas, volvieron a casa más tranquilos y dispuestos a ver una película de superhéroes tan tranquilos, porque si algo tenía poderes verdaderamente, era su increíble amistad.


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2 Comentarios

  1. Alecs

    Que buen cuento agradable para contar a niños

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    • Alegabriela

      Preciosa historia para mis niños adorados del colegio.muchas gracias y bendiciones

      Responder

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