Cuento para niños: Feliz San Valentín para mi mejor amigo

Cuento para niños: Feliz San Valentín para mi mejor amigo

Cuento para niños: Feliz San Valentín para mi mejor amigo

A mediados de febrero hay una celebración muy hermosa llamada San Valentín. Es un día especial para que los enamorados expresen todo su cariño a través de detalles hermosos como abrazos, besos, flores o chocolates. Pero es importante saber que muchas veces no hace falta estar enamorado para darle afecto a otra persona, pues lo importante de este día, y de todos los demás, es celebrar el amor como el sentimiento más hermoso del universo…

Así, llegado febrero, como todos los años el colegio de Sara celebraba estas fechas adornando los pasillos con flores rojas, poniendo música agradable durante los descansos y haciendo que por un día todo el aire oliera a rosas y a chocolate, uno de los olores más característicos de estas fechas. Unas fechas para las que, esta vez, la pequeña Sara se había propuesto un objetivo muy importante: escribir la carta de amor más bonita del mundo entero para poder regalársela a su mejor amigo, Rafael.

Para hacerlo realidad había comprado unas pinturas muy especiales y un papel rosa con corazones impresos por ambos lados. Su amigo Rafael era siempre muy bueno con ella, le hacía reír mucho, siempre le daba parte de su merienda o golosinas cuando tenía y tenía los juegos más ocurrentes del mundo. No importaba que ese día estuvieran peleados o tuviesen menos ganas de hablar por la razón que fuera, ya que Rafael no fallaba nunca en su amistad, y por eso Sara quería aprovechar aquel 14 de Febrero para decirle a su amigo que le quería con todo su corazón.

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Sara tenía muy claro también que como su amistad era tan bonita, la carta también debía serlo, y por eso cualquier detalle era importante. Y desde luego Sara practicó mucho para hacer que aquella carta fuera perfecta, pues no dudó en llenar cuadernos enteros con ensayos de corazones y con la combinación de las letras más bonitas posibles hasta dar con la elección final.

Cuando llegó finalmente el 14 de febrero Sara sintió muchos nervios al entrar en la escuela: las manos le sudaban y sus rodillas parecían pura gelatina. Sara era una niña muy precavida, y por eso se convirtió en un manojo de nervios temerosa de que cualquier cosa pudiera salir mal, sobre todo aquellas que no podía controlar…Aunque por otra parte sabía que Rafael siempre era muy bueno y muy atento con ella, por lo que tal vez ninguno de aquellos nervios tenía ningún sentido.

Sara una vez había escuchado a mamá decir que el amor era un sentimiento tan fuerte que a veces nos hace sentir nerviosos y ver el mundo como si estuviera del revés, y aquella mañana la pequeña pudo comprobar que sin duda era muy cierto. Y así, y tras respirar fuerte y llenarse de mucho valor, Sara entró en su clase emocionada, mirando aquí y allá todas las decoraciones bonitas que habían puesto sus maestros para celebrar la jornada.

Por supuesto, como cada mañana Rafael había reservado a Sara un asiento junto al suyo y la esperaba ya leyendo un cuento de caballeros y dragones mientras comenzaba la clase.

—Hola Rafa, buenos días —Dijo Sara muy nerviosa dejando su mochila junto al asiento.

—Hola Sara, buenos días —Contestó Rafael justo antes de coger su mochila para coger algo.

Entonces, sin pensarlo demasiado, Sara cogió también su mochila para sacar la tarjeta que con tanto cariño y esfuerzo había preparado. Era una tarjeta de San Valentín preciosa, y tras sacarla la depositó sobre el pupitre de su amigo Rafa. Tras ello Sara puso rápidamente sus ojos al frente, como disimulando y permaneciendo atenta a las palabras de la profesora que acababa de llegar. Y a los pocos segundos Rafael vio la carta sobre su mesa, que contenía esta nota en su interior: «Eres el mejor amigo del mundo entero.Te quiero mucho. Sara».

Rafael se sintió muy feliz y no pudo evitar abrazar fuertemente a Sara, a pesar de que ya había empezado la clase. Y entonces en bajito susurró en su oído:

—Yo también te quiero mucho… ¡mucho, mucho! —Agregó el pequeño, dándole una caja con bombones a su mejor amiga que al fin había conseguido rescatar de su mochila— ¡Feliz San Valentín!

Y ese día Sara comprendió que cuando se quiere a alguien cualquier oportunidad para demostrar el amor es buena, aunque se trate de una amistad, porque el amor es el sentimiento más bello del universo y por ello debe celebrarse.

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