LA MAGA CIRCE | Historias y mitología para niños

La Maga Circe

La Maga Circe

Circe, que era una maga cuyo cabello se parecía a las llamas, vivía en Eea, una isla que podía ubicarse frente a la costa occidental u oriental de Italia, a donde había sido llevada por su padre Helios.

Circe era una bruja poderosa que, con ayuda de hierbas, murmurando encantamientos y orando a sus dioses, podía convertir a los hombres en animales y bestias. Pudo oscurecer los cielos ocultando la luna o el sol detrás de las nubes, y destruir a sus enemigos con jugos venenosos. En su presencia, y debido a sus encantamientos, los bosques podían llegar a moverse, el suelo retumbar y los árboles volverse blancos.

Pero como la brujería también puede volverse en contra de quien la practique, Circe comenzó a tener visiones descontroladas. Así, por ejemplo, las paredes y habitaciones de su palacio podían parecer a veces manchadas y sus hierbas quemadas por el fuego. Por eso a la maga Circe le gustaba más la luz del día, pues hacía que sus desagradables visiones nocturnas desaparecieran.

Algunos de los que visitaron Eea dijeron que Circe, que vivía en una casa de piedra en medio de un claro en un bosque, solía sentarse en un trono con una túnica púrpura y un velo dorado. Dijeron que sus asistentes eran nereidas y ninfas, cuya única tarea era clasificar las plantas y flores del herbario de Circe y colocarlas en canastas separadas para su posterior utilización. Además de supervisar, mientras cantaba hermosamente, Circe tejía delicadas y deslumbrantes telas, que es una de las ocupaciones favoritas de las diosas.

Un día Circe se enamoró de Glauco, hermano de las nereidas, que algunos dicen que alguna vez fue un pescador mortal pero que luego se convirtió en una deidad marina al masticar una planta. Sin embargo, Glauco amaba a Escila, que era una joven muy hermosa, y cuando iba a bañarse en el mar, Circe, por culpa de los celos, envenenó el agua con sus hierbas mágicas para vengarse. Y así es como la hermosa niña se convirtió en un monstruo con la cara y el pecho de una mujer, pero con seis cabezas y doce pies de perro.

La isla de Circe también fue visitada por los argonautas cuando escapaban de la flota de Cólquida, o por la tripulación de Ulises (Odiseo en la mitología griega) que, cansada y desesperada también llegó a Eea tras escapar del cíclope Polifemo y de los caníbales.

Cuando había pasado un año y Ulises le suplicó que lo enviara a Ítaca, su casa, Circe le dijo que antes de que pudiera hacer eso tendría que hacer un viaje al inframundo y consultar al alma del vidente Tiresias sobre el resultado de sus andanzas. Y esta fue la primera vez que un barco navegó hasta el Hades soplado por el viento del norte, y Circe le dio a Circe todas las instrucciones necesarias para llegar al inframundo, dónde varar su bote y cómo proceder para encontrarse. Las almas de los muertos.

Al regresar del Hades (el inframundo) el barco de Ulises volvió a subir a Eea, donde toda la tripulación se sentó con Circe y se deleitó con un rico suministro de carne y vino. Al caer la noche Ulises y Circe se retiraron y, antes de su partida al día siguiente, ella le describió los peligros que aún le esperaban y le indicó cómo evitarlos.

Circe tuvo finalmente hijos de Ulises, dicen, lo que no es extraño, pues pasaría mucho tiempo en la isla de Eea. Eso o que las brujas, al igual que las diosas, pueden hacer magia y milagros…

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