Cómo CULTIVAR una PLANTA : Experimento para niños

Cómo cultivar una planta

Cómo cultivar una planta

Cuando hablamos de experimentos sencillos ideales para niños, uno de los más famosos es el de ver crecer una planta, pues además de ser algo muy curioso permite a los niños estudiar y comprender de forma práctica el funcionamiento de la naturaleza.

El objetivo de este experimento es determinar si la variación de ciertos factores, como la ubicación del agua y la ubicación de la luz, hacen que las plantas crezcan en una dirección diferente que otras plantas que crecen a través de métodos más convencionales.

Ver germinar una semilla es un proceso maravilloso de la naturaleza que fomenta el interés de los más pequeños por los seres vivos y les inculca, a su vez, muchos otros valores importantes como son la responsabilidad y los cuidados. Un experimento para niños, en definitiva, que puede ser una excelente práctica para la clase de biología o de conocimiento del medio, así como para hacer en casa y compartir un buen rato en familia.

Es importante tener presente que puede ser probable que el experimento no funcione por cualquier motivo, o que las plantas no crezcan bien, por lo que será fundamental fomentar también la idea de esforzarse, de perseverar y de no rendirse. Además, se trata de comparar lo que sucede con la luz y con el agua, por lo que el hecho de que la planta del armario no germine será un buen resultado para el experimento.

 

Materiales que necesitaremos

  • Semillas
  • Agua
  • Luz de sol.
  • Tierra para macetas.
  • Armario oscuro.
  • Dos macetas pequeñas.

 

Pasos para llevar a cabo el experimento

  • Toma las dos macetas y llénalas con tierra para plantas, dejando aproximadamente unos 2 o 3 centímetros en la parte superior de las macetas sin llenar.
  • Haz un agujero en el centro de la tierra para macetas con tu dedo pulgar (aquí es donde colocarás las semillas) en ambas macetas.
  • Deja caer algunas semillas en el agujero que hayas hecho en cada maceta y cubre el hoyo con la tierra.
  • Riega una de las macetas con un poco de agua (ten cuidado de no regar demasiado) y coloca esta maceta en un lugar cálido y soleado.
  • No riegues la segunda maceta y colócala en un armario oscuro y fresco.
  • Deja las macetas durante unos días y observa qué sucede con ambas.
  • ¿Cómo va la maceta en el armario? ¿Cómo va la maceta en el lugar soleado?

 

¿Qué ha sucedido?

La maceta regada crece porque el agua ha sido absorbida por las semillas y la luz solar le ha ayudado. Asegúrate de regar tu planta cada dos días, aproximadamente, para que no se seque y se desvanezca.

Comprender cómo las plantas usan la luz a través de la fotosíntesis como su “alimento”, y cómo las plantas absorben el agua, ayudará a comenzar este experimento y a reforzar sus resultados.

¿Cómo  ha terminado el experimento? ¿Las plantas crecen hacia el agua o lejos de ella, o el agua no tiene ningún efecto en la dirección del crecimiento de la planta? ¿Por qué las plantas se comportan de esta manera según la ubicación del agua? ¿Cómo ha influido la luz? Estas son algunas de las preguntas que deberás considerar y hacer que los niños vayan respondiendo a través de sus resultados, utilizando todos los datos recabados y llevando a cabo análisis para respaldar las conclusiones, bien de forma individual o en grupo.

¡Conviértete en un fantástico botánico con tus pequeñas macetas!

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