JASÓN Y LOS ARGONAUTAS | Historias y mitología para niños

Jasón y los argonautas

Jasón y los argonautas

El rey Esón, quien fue padre de Jasón, era el legítimo heredero de un reino en Grecia llamado Yolco, pero su hermanastro se aprovechó de la avanzada edad de Esón y le robó el reino, tomando a su hermanastro como prisionero en el palacio.

La esposa de Esón, Polimela, se encontraba embarazada entonces, pero un oráculo había advertido que el niño que iba a nacer no podía vivir, pues debía cuidarse de cualquier descendiente de su marido. Cuando llegó el bebé, Polimela reunió a sus parientes y criadas y las hizo llorar para simular que el bebé no estaba vivo. Había decidido salvar a su hijo, al que llamaría Jasón (también conocido como Diomedes), enviándole al cuidado del centauro Quirón.

Al centauro, famoso maestro de muchos héroes, se le encomendó también la educación de Jasón, e hizo un excelente trabajo, pues creció para ser un guerrero sin igual experto en todas las artes marciales. Jasón aprendió tiro con arco, juegos con espada y equitación, pero sobre todo, dominó el arte del liderazgo.

Cuando llegó el momento adecuado, el centauro Quirón reveló a Jasón su verdadera identidad y le indicó que era su derecho de nacimiento reclamar el trono de Yolco, arrebatado por su tío Pelias.

Una vez allí Jasón reclamó a Pelias el trono de su padre, pero éste le dijo que se lo entregaría encantado una vez trajese de regreso a Grecia el Vellocino de oro. Pero, ¿qué era aquello? Pues una especie de figura de carnero mágico con muchísimo valor, pues estaba recubierto de oro.

Jasón envió mensajeros por toda Grecia en busca de valientes voluntarios que se unieran a él en aquella gran aventura. Todas las casas reales de Grecia querían ayudar, como por ejemplo Argo, el maestro constructor de barcos, que construyó el más grande jamás construido en aquel momento, o la gran diosa Atenea, que le ayudó a elegir la mejor madera de los árboles para conseguirlo.

Cuando el barco estuvo listo, Atenea llamó al barco Argo, en honor de su constructor, y nombró a la tripulación “Los Argonautas”, la mayor colección de héroes jamás reunida,  entre los que se encontraba el mismísimo Hércules.

Cuando llegaron a Cólquida, el rey Aetes no estaba dispuesto a entregar el Vellocino de oro sin luchar, así que exigió a Jasón que realizara una serie de tareas para ganarlo. Debía unir a un equipo de feroces toros que escupieran fuego y arar un campo con ellos; después debía sembrar los dientes de un dragón en el campo y lidiar con los armados guerreros que brotaran de sus semillas.

Y, por si todo eso no fuera suficiente, también debía desafiar al dragón sin sueño que vigilaba el Vellocino. Pero por mucho que fuese, Jasón realizó todas aquellas tareas; eso sí, con la ayuda de Medea, la hija de Aetes, que se había enamorado de él.

Atenea y la diosa Hera, que habían ayudado a Jasón y a los Argonautas durante el viaje, le pidieron a la diosa del amor Afrodita (también conocida como Venus) que interviniera en este asunto para que Jasón pudiese ganar, y Afrodita le ordenó a su hijo Eros (también conocido como Cupido) que dejara volar una flecha al corazón de la bella Medea en el momento en que sus ojos se posaran en Jasón. Efectivamente, el travieso Eros hizo lo que mejor sabía hacer y Medea se enamoró locamente del héroe Jasón.

Medea era una bruja poderosa y le dio a Jasón un amuleto que, cuando se rociaba sobre él o sus armas, le hacía invencible por un día. En agradecimiento, Jasón prometió casarse con Medea y convertirla en su reina, y ella le instó a que tomara el Vellocino de oro rápidamente y se fuera, pues todos corrían graves peligros allí.

En la oscuridad de la noche llegaron al bosque sagrado donde se encontraba el Vellocino de oro. Por su parte, la bruja Medea calmó al dragón con encantamientos y luego le dio a Jasón gotas de la poción mágica que le hacía invencible. Así, y con el dragón profundamente dormido, Jasón cogió sigilosamente el Vellocino y, junto a Medea, se apresuró hacia el barco Argo para escapar.

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